25 Enero 2012
Soledad Lorenzo: “Lo mío con el Arte es un azar”
En la mesa de su despacho están las cartas del día, su agenda, catálogos de sus artistas en museos extranjeros, invitaciones, post-it con citas y teléfonos, toda una cantidad ingente de documentos. Y al lado, una mesa impoluta con una maqueta en blanco del espacio de la galería en la feria Arco, a escala reducida, y con algunas pegatinas de las obras que se llevará a su stand (todo muy estudiado, ya que quizás sea el último tras su ya anunciado cierre). “Ya todo está pensado menos una pared”, aclara.
40 años en el arte
-No nos educan la mirada. Yo me trasladé muy pequeña desde Cantabria a Barcelona, y allí estudié en el liceo francés. En las clases de dibujo te decían: hazlo así, y punto. Nadie hablaba de lo que es el Arte.
Yo, en la juventud pertenecía a una generación que quería casarme, y luego sientes que ha llegado el momento y llegó el arte. Los últimos 40 años han sido marcados por el Arte. Una amiga, Paloma Altoaguirre, me convenció para trabajar, tras la muerte de mi marido, y comencé en Madrid con Fernando Guereta (me casé con 22 años), que era marchante. Quería trabajar con artistas y no con obras, y después llegó la galería Elvira González, 7 años, y Europalia 86 (trabajo intenso durante dos años y medio, que al terminar me dejó enferma).
-Cuando abrí mi galería (en el año 86) tenía un miedo terrible a que no viniera nadie, y me pasé varios días llamando a todo el mundo. Al final fue un éxito, e inauguré con Alfonso Albacete). Había vivido del arte, pero me sentía una ignorante (luego pienso en lo que más se siente, como cuando mi padre hablaba de su biblioteca). Me puse a trabajar para los artistas, y me metí en El Convento, que es mi galería. Aquí paso todo el tiempo, ya que los clientes llegan sin cita previa, y hay que atenderlos. He vivido 25 años de mi galería. Comencé con el mercado histórico pero me fascinaron los artistas vivos. Palazuelo vino a mí, y a partir de Juan Uslé trabajé con artistas jóvenes, que compartí con consagrados como Tàpies, que también se acercó a mi espacio.
Palazuelo y Tàpies mostraron sus últimas obras en sus momentos de máxima libertad, en lo más actual y reciente. Tàpies tiene una facilidad pasmosa para sus obras, y Palazuelo decía que “parece que me lo soplan”, después de estar enfrascado en la lentitud intelectual.
Galeristas esenciales.
Gracias a Robert Miller tuve la primera muestra de Louise Bourgeois, justo después de ver una muestra de escultura de la artista francesa en París. Él también trabajó con Juan Uslé. A Leo Castelli lo conocí mucho, me tenía afecto, y compartimos a Miquel Barceló. Fue una persona espléndida.
En España, Juana Mordó fue una persona muy importante, representa al “galerista vocacional”, y luego Fernando Vijande que era más un personaje, importante como galerista, pero sin hacer promoción de los artistas. Me llegó a ofrecer trabajo. Juana Mordó fue una figura esencial, pura y única. En la casa de Barcelona de Sunyer conocí a La Syra, Monserrat Syra (galerista importantísima de los años 50, 60 y 70 en Barcelona). Mi padre y yo íbamos casi todos los domingos a la galería Syra a ver exposiciones.
Mis Retratos
Tengo varios retratos de mi persona, entre ellos una preciosa del fotógrafo del glamour, Helmut Newton (me hizo la foto porque le encantaba verme fumar), además de Jessie Fernández que me hizo varias por amistad. !Ah¡, y tres veces me retrató Joaquim Sunyer en Barcelona cuando era una niña (mis padres vivieron en su casa al principio, y fueron regalos a mi padre). Su casa era un lugar de encuentro. En mi casa tengo otro retrato realizado en teselas de Pedro Mora, con mi imagen tomada de una fotografía.
Soy galerista
Yo de carácter soy muy extrovertida y trasmisora de lo que pienso, no como el carácter de Santander. He decidido cerrar la galería por mi edad, pero tengo compromisos con mis artistas y no tengo fecha fija de cierre. Soy galerista y he aportado mi personalidad, aunque el Arte me ha enriquecido de tal manera, que mi agradecimiento es total al mundo del arte. Admiró la ilusión que tiene Helga de Alvear, que es galerista y especialmente compradora, y goza con ello. Y también admiro a María Corral, que me parece una figura ejemplar, que traía a artistas importantísimos a España con un gran conocimiento en su selección (como comisaria y en La Caixa).
Premios
Hace dos años me reconocieron en la feria ArtBasel, pero me hacen mucha ilusión los nuevos premios de arte que me darán mis colegas de Barcelona, el 31 de enero en Barcelona (GAC), así como el próximo galardón de la Fundación Arte y Mecenazgo.
Joaquín Gallego

